Teresa Moya, terapeuta de shiatsu e instructora de Qi Gong

Quiero compartir contigo mi primera experiencia con el shiatsu. Y ahora seguro que me imaginas entre libros y prácticas de principiante….no. No me refiero a mis principios como estudiante sino al primer día que me estiré en un futón como clienta. También voy a contarte una experiencia real con un cliente siendo ya terapeuta diplomada.

Espero que después de leer este artículo entiendas un poco más sobre el funcionamiento de esta terapia. Había leído sobre el shiatsu hacía mucho tiempo, sobre meridianos y principios que, por aquel entonces no comprendí.

Años más tarde, como te andaba diciendo, acudí a una terapeuta de shiatsu llevada por aquello leído años atrás y por una necesidad de tratamiento no agresivo. El motivo fue un eccema muy molesto que hacía años que arrastraba, En el primer encuentro que tuve con ella, una excelente profesional que ejercía cerca de donde vivía en esa época, me invitó a sentarme en el futón y, sentándose frente a mí me preguntó lo típico que solemos preguntar: ¿Como estas? ¿Qué te pasa? Le conté lo del eccema y alguna cosilla más sin importancia que no recuerdo guardándome procesos más importantes que podría haber aprovechado para sanar. Supongo que lo hice por que en su momento desconocía hasta dónde puede llegar el shiatsu como terapia o quizás, por aquel entonces, no era capaz de verbalizar problemas más profundos.

Un antes y un después

Ya echada en el futón pude experimentar la asombrosa sensación de sentir como circulaba mi energía vital bajo los dedos de aquella terapeuta. Sensaciones eléctricas, cosquilleos internos, calor, frescor, y la sensación de apertura, de espacio. Al salir a la calle me sentía otra persona o mejor dicho me sentía yo en todo mi potencial. Volví a verla la semana siguiente, quince días después y en dos ocasiones más. Mi eczema mejoró hasta desaparecer…pero no solo eso. Hubo en mí un cambio interno –permitidme que no entre en detalles– algo que en teoría no tenía nada que ver con el shiatsu que estaba recibiendo…o si.

Desapareció mi eczema y parte del origen profundo que lo provocaba

Hoy comprendo que mi eczema no era el problema, era la manifestación física de un desequilibrio en el campo psico-emocional. Un problema que fué desapareciendo a lo largo de las sesiones. Años después uno de mis profesores definió el shiatsu como “Una lluvia fina que te va calando poco a poco hasta lo más profundo” Con los años y las comprobaciones con mis clientes he hecho mía esta frase.

Una experiencia real

No hace tanto tiempo vino a verme un cliente con el que fue un placer trabajar. Era de las personas que les gustaba bucear en sus procesos, psicólogo de profesión.Venía a verme porque él se sentía en desánimo, temía dejarse caer en una depresión y pensó – con mucho acierto- que ofreciéndose autocuidados mejoraría su estado de ánimo. No comentó nada de la evidente escoliosis que sufría su espalda ni yo hice nada de especial, fue muy específico en su demanda de ayuda y me enfoqué en ello.
Por supuesto yo trabaje en el aquí y ahora y en lo que el diagnóstico de su hara me indicaba que debía tratar.

Mi cliente experimentó cambios inesperados

La escoliosis, su principio de depresión y todo su ser captaron la información admirablemente.El día que decidimos dar por terminada nuestra relación terapéutica, después de varias sesiones, su vitalidad había aumentado, estaba alegre, activo y motivado por sus cosas. Aprovechó para comentarme que su espalda también había mejorado de la escoliosis gracias al shiatsu, incluso tomó la decisión de buscar un médico especialista para seguir mejorando su columna.

Cómo puede una terapia manual llegar tan hasta el fondo de un proceso de sanación?

El shiatsu es mucho más que un masaje.

Es una herramienta de la que dispones para que tu cuerpo recupere por sí mismo el equilibrio y la salud.

Una terapia que requiere que te impliques en el tu proceso de mejora.

Es por esa razón que cuando vienes a verme por primera vez y me cuentas qué te pasa desde mi atención plena lanzo una pregunta que es como un mantra. Una pregunta que has de responder en silencio. Una respuesta hacia tu interior.

¿Hasta dónde quieres llegar?

Gracias por leer mis artículos, siempre con la intención de que te sirvan de ayuda. Si deseas seguir recibiendo más contenidos útiles y promociones que solamente reciben los suscriptores date de alta en el newsletter de Luna Zen. Si quieres pedir cita o hacer una consulta

Deseando que el shiatsu cale en ti hasta lo más profundo,

Teresa Moya